
Sorprendentemente, 15 años después, en la misma fecha, la historia se repite. Este jueves, la Ruta Nacional 51 fue nuevamente arrasada, esta vez por el agua y los deslaves de los volcanes. Pareciera que la madre naturaleza está decidida a borrar la ruta y devastar la Quebrada del Toro.
Sin embargo, el verdadero problema no es solo la naturaleza. La mala planificación, las decisiones erradas, la escasa gestión y la falta de visión a futuro dejaron por años la ruta vulnerable. A lo largo de estos 15 años, no se han implementado medidas efectivas para enfrentar los eventos climáticos recurrentes.
Los lugareños siempre advirtieron que el cerro y la naturaleza se llevarían la nueva traza de la Ruta 51, que bordea el lecho del río. Este jueves, su pronóstico se cumplió: la Ruta 51, que resistió durante más de una década, ya no puede más. La falta de respuestas y acciones concretas ante estos desastres continúa siendo un problema.
Valle de Lerma Hoy
