
A pedido de la dirección de la institución, el municipio decidió intervenir una de las verjas de la escuela que daba a la calle Roca que estaba al borde del colapso. El riesgo era real, un posible derrumbe que ponía en peligro a estudiantes y docentes. En ese contexto, la demolición y reconstrucción del sector fue una solución lógica y muy necesaria.


Sin embargo, esta obra derivó en un cuestionamiento por la forma en que se la ejecutó. Fue el Ingeniero Martín Quipildor quien llamó la atención sobre esta situación. La nueva estructura —una pared de ladrillos sin rasgos distintivos— reemplazó a una fachada con valor arquitectónico e histórico, alterando la identidad visual de una institución emblemática de la ciudad.
Y en las últimas horas la controversia escaló ya que intervino la Comisión de Preservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico de la Provincia de Salta (CoPAUPS), tras la presentación del ingeniero local. “Desde el organismo realizaron una auditoría visual y señalaron que no se respetaron los lineamientos de conservación, además de advertir que la nueva construcción podría incluso generar otros riesgos” según informó el Ing. Quipildor.
El planteo por parte de Quipildor no se opone a una obra necesaria, sino que cuestiona la falta de previsión. ¿Era inevitable perder la fachada original? ¿No existían alternativas técnicas que permitieran reforzar la estructura sin sacrificar su valor histórico? Desde el ámbito patrimonial recuerdan que este tipo de edificaciones no son simples construcciones, sino parte de la memoria colectiva. Son elementos que definen la identidad de una comunidad y que, por normativa, deben ser protegidos y restaurados con criterios específicos.

De prosperar el reclamo, el municipio podría verse obligado a demoler nuevamente lo construido para recuperar el diseño original. Una situación que expone no sólo una posible falla en la planificación, sino también el costo económico de no haber articulado desde el inicio seguridad y preservación. Y desde luego las fichas no están sólo sobre el municipio, sino sobre las autoridades de la institución y sobre los concejales que debieron intervenir.
En el fondo, la discusión trasciende a una pared. Lo que está en juego es el modelo de intervención sobre el patrimonio en ciudades como Rosario de Lerma, donde la urgencia muchas veces choca con la historia. Y donde cada decisión deja una marca: o se construye cuidando la identidad, o se avanza, sin retorno, hacia su pérdida.
Valle de Lerma Hoy
