
Las denuncias que circulan desde hace tiempo describen situaciones que resultan especialmente dolorosas para las familias. Desde pequeños adornos colocados con cariño hasta placas, floreros y otros elementos son blanco de quienes ingresan al lugar para sustraerlos. Incluso, tiempo atrás, una familia denunció el robo de peluches que habían sido colocados en el mausoleo de una niña.
La situación afecta especialmente a los adultos mayores que concurren regularmente a cuidar las tumbas de sus seres queridos. Para limpiar los mausoleos, lavar floreros, mantener las sepulturas o incluso regar algunos sectores, deben trasladar desde sus hogares pequeños bidones o, en algunos casos, pesados recipientes con agua.
A la falta de un servicio esencial se suma un reclamo que los vecinos vienen repitiendo: la instalación de cámaras de seguridad. Un pedido que, según plantean, lleva desde 2021 tiempo sobre la mesa y todavía no se concretó. El cementerio se encuentra en la zona sur de El Carril, en finca Zamora, en un sector relativamente alejado del centro urbano, pero no por eso debería quedar al margen de las políticas de seguridad y mantenimiento.
Porque el reclamo no pasa solamente por una cuestión de infraestructura. Detrás de cada tumba hay una familia que sigue teniendo vínculos, recuerdos y afectos. Y quienes descansan allí ya no pueden reclamar. Los que sí pueden hacerlo son sus familiares. Y llevan años haciéndolo.
Valle de Lerma Hoy

