
Vecinos registraron parte de los lanzamientos y las imágenes despertaron críticas, especialmente entre proteccionistas y personas que vienen trabajando para generar conciencia sobre las consecuencias de los estruendos. El reclamo no pasó por cuestionar la celebración religiosa, sino por lo innecesario de continuar incorporando ruido a una fiesta cuando la propia legislación provincial establece que ese tipo de pirotecnia está prohibida.
La Ley Provincial 8.340, publicada en el Boletín Oficial en octubre de 2022 y de orden público, prohíbe en todo el territorio salteño el uso, tenencia, comercialización, manipulación, fabricación, acopio, exhibición y expendio de elementos de pirotecnia con efectos audibles o sonoros, sin diferenciación de si quien la usa es un municipio, la iglesia o un vecino común y corriente.
“¿Qué se le puede pedir a los vecinos si las autoridades incumplen?”, fue uno de los cuestionamientos expresados por los carrileños tras lo sucedido. La frase sintetiza buena parte del malestar. Las leyes establecen obligaciones para todos. Y si Salta decidió por ley avanzar hacia la pirotecnia sonora cero, hacer efectiva esa decisión requiere que cada celebración se adapte y que quienes tienen responsabilidades públicas aparezcan en la discusión y contribuyan a dar el ejemplo.
Valle de Lerma Hoy
