
Gómez y Cisneros decidieron trasladarlos en el patrullero. Pero cuando tomaron una calle paralela a la ruta, la fuerte correntada arrastró el móvil y lo metió en un pozo. La rueda delantera derecha quedó en el aire y la camioneta comenzó a balancearse con riesgo de volcar.
Adentro había siete personas.
Cisneros salió del móvil en medio del agua, rodeó la camioneta y abrió la puerta trasera para sacar a los chicos. La mujer bajó con el bebé en brazos y luego ayudó a sacar a los otros dos niños y a su madre. Gómez permaneció dentro del patrullero para evitar que el vehículo perdiera más estabilidad. Hoy, casi una semana después de aquella tormenta, aparecen sus nombres: Magdalena Gómez y Olver Cisneros, dos héroes sin capa que esa noche salvaron a una familia.
Pero la historia también vuelve a poner el foco sobre esa calle, que cada vez que llueve recibe el agua que baja desde las 66 Viviendas, San Nicolás y La Loma y se transforma en una trampa para quienes intentan llegar al barrio El Tránsito. Esa noche pudo haber terminado en tragedia. Siete vidas estuvieron dentro de ese patrullero.
Valle de Lerma Hoy
