
En el marco del 137.° aniversario de La Silleta, la histórica Finca La Falda reabre sus puertas a la memoria del Valle de Lerma. Emplazada al pie de los cerros, esta casona colonial de 1800 no solo guarda los secretos del nacimiento de la localidad, sino también un invaluable patrimonio arquitectónico y fe popular.
Construida a principios del siglo XIX con muros de adobe de casi un metro de espesor, fue una parada clave para los arrieros y tropas de ganado que viajaban hacia el Alto Perú y Chile. Su capilla fue diseñada por el célebre arquitecto franciscano Fray Luis Giorgi (creador de la Iglesia San Francisco y el altar de la Catedral salteña). Allí se conserva una Bula Papal de 1884 que autorizaba dar misas y bautismos en el lugar.
El oratorio cobija a la Virgen de los Dolores, traída en mula desde el Alto Perú en el siglo XIX. Cada 8 de diciembre, los vecinos realizan una emotiva peregrinación de 4 km a pie para llevarla hasta el centro de La Silleta.
Más allá de su faceta religiosa, Finca La Falda desempeñó un rol económico decisivo en el comercio trasandino. Durante el siglo XIX, en sus potreros se alimentaba al ganado novillo de gran porte y se le colocaban herrajes adaptados a la piedra para soportar el cruce de la Puna y la Cordillera de los Andes.
Además, en las instalaciones de la sala se realizaba el habitual “cambio de silla” de los jinetes, quienes reemplazaban las monturas de cuero con guardamontes por sillas montañesas más aptas para los ascensos escarpados. De este uso cotidiano entre arrieros y viajeros habría surgido, según la tradición oral transmitida en la zona, la denominación topográfica que más tarde daría nombre a la localidad de La Silleta.
En una reciente entrevista brindada al programa “Sin Editar”, sus actuales propietarios, Alfonso Saravia y su esposa Daniela, repasaron el valor arquitectónico, cultural y espiritual de un predio que perteneció originariamente a familias patricias salteñas —como los Cornejo y los Paz— y que sirvió como parada obligada para las tropas de ganado y viajeros que se dirigían hacia el Alto Perú y Chile.
Valle de Lerma Hoy
