La Fiesta Chica de Sumalao registró la menor concurrencia de los últimos 20 años

La tradicional Fiesta Chica en honor al Señor de Sumalao volvió a convocar este domingo 24 a miles de fieles en La Merced, aunque esta vez la imagen que dejó la celebración dio señales de preocupación entre organizadores, comerciantes y devotos. Según los informes preliminares, apenas unas 3.800 personas participaron de la festividad religiosa, marcando la concurrencia más baja de las últimas dos décadas.

El dato no pasó desapercibido en una de las celebraciones de fe más importantes y convocantes de la provincia de Salta, históricamente caracterizada por reunir multitudes de peregrinos provenientes de distintos puntos del Valle de Lerma y del interior salteño.

Para muchos, la fuerte caída en la participación responde a una combinación de factores: la crisis económica que atraviesan las familias, las bajas temperaturas registradas durante el fin de semana y el elevado costo que implica movilizarse hasta Sumalao. A pesar de la fe y la devoción popular, el contexto social y económico parece haber impactado de lleno en la convocatoria.

La situación también generó preocupación entre los puesteros y comerciantes que cada año esperan estas celebraciones como una oportunidad importante para reforzar sus ingresos. La feria religiosa y gastronómica, históricamente colmada durante las festividades, mostró este año una actividad mucho más reducida de lo habitual.

Sin embargo, las expectativas continúan puestas en la Fiesta Grande, que se celebrará el próximo domingo 31. Desde la organización esperan que al menos unas 10.000 personas puedan participar de la jornada central en honor al Señor de Sumalao, buscando recuperar parte del movimiento religioso y económico que históricamente caracterizó a esta festividad.

Durante años, la masiva cantidad de fieles obligó a dividir la celebración en dos instancias: Fiesta Chica y Fiesta Grande, para descomprimir la enorme concurrencia. Pero el escenario actual parece abrir un nuevo debate sobre el futuro de la organización de la festividad. Algunos sectores ya plantean la posibilidad de volver a realizar una única celebración anual, considerando la notoria baja en la asistencia. Más allá de los números, lo ocurrido este domingo también refleja un fenómeno más profundo: los cambios sociales, económicos e incluso culturales que atraviesan a una de las expresiones religiosas más tradicionales del pueblo salteño.

Valle de Lerma Hoy

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