
“Tomé la decisión de financiar con fondos provinciales la continuidad de obras en la Ruta Nacional 9/34, uno de los principales ingresos a Salta, en el tramo Metán-Rosario de la Frontera. Son 27 kilómetros fundamentales para la seguridad vial, la conectividad y el desarrollo de Salta”, expresó Sáenz en sus redes. La decisión -que puede llegar a implicar el pago de hasta 3 mil millones de pesos si la Nación no paga a tiempo los Certificados que avala la Provincia- incluye el pago de certificados pendientes y un anticipo financiero para ejecutar saneamiento integral de la calzada, bacheo profundo y perfilado de banquinas.
Sin embargo, el fondo del problema trasciende la obra puntual: mientras el Gobierno nacional sigue limitando fondos para obras viales comprometidas, Salta asume la responsabilidad. Las obras sobre la Ruta 9/34 fueron prometidas y firmadas por la Nación en reiteradas oportunidades, pero hasta mayo de 2025 no se habían iniciado los trabajos. El proyecto original incluye ensanche, repavimentación e iluminación del tramo, uno de los puntos más críticos del corredor bioceánico del norte argentino y reconocido como uno de los corredores más peligrosos y abandonados del país.
La ruta 9/34 conecta Salta con el resto del país y es fundamental para el transporte de mercancías mineras y agrícolas de la región. Su estado de deterioro pone en riesgo tanto a usuarios como a la economía provincial. El convenio firmado entre provincia y Nación para el tramo Metán-Rosario de la Frontera existe en papel, pero la ejecución depende ahora del bolsillo salteño.
Este patrón se repite en otras obras estratégicas: el puente Vaqueros, la circunvalación de Salta y tramos de las rutas nacionales 40 y 51 también han sufrido retrasos por falta de fondos nacionales, obligando a la provincia a intervenir. La pregunta que queda es cuánto tiempo más los salteños deberán subsidiar las carencias de infraestructura del Estado nacional, mientras el discurso libertario habla de federalismo y desarrollo regional.
Valle de Lerma Hoy
