
El último ataque ocurrió en la madrugada de este 9 de julio. Como en ocasiones anteriores, los animales fueron sorprendidos dentro de los corrales y atacados con extrema violencia. Según denunciaron los productores, los perros muerden el cuello, las patas y el rostro de las cabras y ovejas, dejándolas gravemente heridas o directamente muertas. Lo más desesperante, aseguran, es que no atacan para alimentarse, sino que abandonan los cuerpos luego de causar la masacre.
La escena que queda al amanecer es devastadora. Corrales teñidos de sangre, animales agonizando y decenas de cabritos y corderos “guaschitos” que quedaron sin sus madres y ahora luchan por sobrevivir en medio de las bajas temperaturas del invierno. Son los propios productores quienes intentan mantenerlos con vida alimentándolos con leche, forraje y medicamentos, gastos imposibles de afrontar para familias que ya perdieron casi todo.
“Estamos cansados, indignados y con una impotencia enorme. Nos están terminando de matar los animales y con ellos también nuestra forma de vivir”, expresó Analía, una de las productoras damnificadas que compartió su impotencia por redes sociales. Según relató, los ataques se producen entre las tres y las cuatro de la madrugada y ya son reiterados incluso aunque los productores han montado guardia e intentado ahuyentarlos. Incluso sostiene que los perros tendrían propietarios, quienes conocerían perfectamente el daño que están ocasionando, aunque hasta el momento no habrían tomado medidas para evitar nuevos ataques.
El impacto económico resulta devastador. Una de las familias perdió prácticamente toda su producción de cabras lecheras, principal fuente de ingresos y alimento diario. Otra pasó de tener unas treinta cabras a conservar apenas unas pocas. Pero el daño va mucho más allá de lo material: detrás de cada animal muerto hay años de trabajo, esfuerzo y sacrificio de familias que dependen del campo para subsistir. Hasta el momento ya se radicaron tres denuncias, aunque los ataques continúan y la preocupación crece cada madrugada.
Valle de Lerma Hoy
