


La controversia no solo gira en torno al crecimiento de las apuestas digitales, sino también al uso del poncho salteño, uno de los emblemas culturales más representativos de la provincia, como imagen comercial de una marca vinculada al juego. Para muchos salteños, la discusión trasciende lo publicitario y toca una cuestión de identidad y valores.
El malestar fue creciendo en las últimas semanas. Padres, docentes y dirigentes políticos advirtieron que la presencia de este tipo de publicidad en un servicio público puede contribuir a normalizar el acceso al juego entre los más jóvenes, especialmente en un contexto donde los casos de ludopatía adolescente generan cada vez mayor preocupación.
Más allá de la legalidad de la actividad, el debate parece centrarse en otra pregunta: ¿todo lo que está permitido también resulta conveniente cuando se trata de espacios públicos frecuentados por menores? Para muchos, el desafío consiste en encontrar un equilibrio entre la actividad comercial y la responsabilidad social, especialmente cuando la publicidad puede alcanzar a un público vulnerable.
Valle de Lerma Hoy
