
Todo ocurrió este pasado viernes, cuando la mujer publicó en un grupo de Facebook que buscaba conseguir el álbum. Minutos después, un perfil aparentemente común respondió ofreciendo la venta con entrega a domicilio. La rapidez en la respuesta, sumada a una supuesta dirección local y hasta una fotografía de un DNI de una vecina quijaneña, generaron confianza suficiente para que la mamá realizara la transferencia del dinero.


Sin embargo, tras concretar el pago, el supuesto vendedor desapareció y dejó al descubierto que detrás del perfil habría terceros utilizando la identidad de otra persona del pueblo para cometer estafas. Según relató la víctima, la transferencia fue enviada a nombre de un hombre vinculado aparentemente a la ciudad de General Güemes, cuyos datos y familiares pudieron rastrearse a través de redes sociales.
Según comentó la mujer, el perfil falso comentaría frecuentemente publicaciones donde usuarios buscan comprar productos, aprovechando la urgencia y la confianza de quienes creen tratar con vendedores locales. Aunque la suma de dinero perdida no habría sido elevada, el episodio vuelve a mostrar cómo los ciberdelincuentes se adaptan a las modas y fenómenos del momento para captar víctimas. Esta vez fueron las figuritas del Mundial; mañana podría ser cualquier otra necesidad o furor viral.
Valle de Lerma Hoy
