
En el documento, los veteranos sostienen que la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas se defiende “con la diplomacia, la verdad histórica y el reclamo pacífico e irrenunciable”, y llaman a no confundir el fervor futbolero con el dolor de una guerra que dejó 649 argentinos caídos.

El comunicado también propone una mirada que trasciende los mitos populares construidos alrededor de los enfrentamientos futbolísticos entre ambos países. Ni el inolvidable gol de Diego Maradona en México ’86 ni la histórica expresión de “ladrón que roba a ladrón” deben eclipsar el verdadero sentido del partido: una semifinal mundialista donde el rival está en la cancha y la causa Malvinas permanece vigente por otros caminos.
Los excombatientes pidieron que el grito de “¡Malvinas Argentinas!” siga presente en cada tribuna, pero como un símbolo de memoria, soberanía y orgullo nacional, sin caer en expresiones de odio o xenofobia. “Que el fútbol sea un puente para malvinizar y recordar al mundo que nuestro reclamo sigue más vigente que nunca”, expresa el documento.
Así, quienes protagonizaron uno de los capítulos más dolorosos de la historia argentina dejan una enseñanza que trasciende el deporte: se puede alentar con el corazón, honrar la memoria de los héroes y defender la causa Malvinas sin olvidar que, como ellos mismos afirman, el deporte no es la guerra.
Valle de Lerma Hoy
