
La Santa Misa central fue presidida por el arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, quien llamó a los presentes a “dejarse abrazar por el Señor de Sumalao”, promoviendo la paz, la unidad y la fraternidad entre las familias y comunidades.

El prelado destacó el profundo arraigo histórico y espiritual de esta celebración, recordando que Sumalao nació como un antiguo punto de encuentro comercial entre quienes llegaban desde el Alto Perú y los pueblos del interior. “Aquí apareció la imagen del Señor y fue creciendo en el corazón de la gente hasta convertirse en una devoción consolidada”, expresó.
Monseñor Cargnello también se mostró conmovido por la presencia de numerosos adultos mayores que año tras año llegan al santuario buscando en la fe la fuerza para seguir adelante. “Nuestra gente a veces está muy sola y encuentra aquí un abrazo, una palabra y la esperanza para seguir viviendo”, reflexionó. En tiempos marcados por las dificultades y la incertidumbre, la Fiesta Grande del Señor de Sumalao volvió a demostrar que la fe sigue convocando multitudes, uniendo a los pueblos del norte argentino bajo el mensaje de paz, humildad y esperanza.
Valle de Lerma Hoy
