
El edil de Chicoana aseguró que actualmente perciben “apenas un millón cien mil pesos netos”, un ingreso que —según explicó— muchas veces no alcanza para sostener a sus familias ni para afrontar la tarea política cotidiana. “Muchas veces ayudamos también a vecinos”, sostuvo Raposo, explicando además que la función política demanda tiempo completo y, en algunos casos, impide ejercer otras actividades laborales.
Las declaraciones llegan en un momento particularmente sensible para la política regional. En Campo Quijano, el intento de elevar las dietas de los concejales de 800 mil pesos a 1 millón 200 mil generó polémica, rechazo social y hasta la intervención del intendente, quien habría frenado inicialmente la medida. Sin embargo, el tema volvió a discutirse dentro del Concejo Deliberante quijaneño y la posibilidad de que el incremento finalmente se concrete sigue abierta.
Y aunque el concejal Raposo aclaró que en Chicoana no pedirán aumentos debido a la crisis económica y a la caída de ingresos municipales, también dejó entrever que el actual esquema salarial “obliga” a muchos ediles a buscar otros trabajos para poder llegar a fin de mes.
Mientras miles de trabajadores del Valle de Lerma sobreviven con salarios muy inferiores, el debate sobre si un concejal debe cobrar más de un millón de pesos empieza a dividir opiniones. Para algunos, se trata de un ingreso lógico para una función institucional que requiere responsabilidad y dedicación. Para otros, representa una desconexión total entre la dirigencia política y la realidad cotidiana de los vecinos.
Y la pregunta empieza a expandirse hacia otros municipios: ¿cuánto cobran realmente los concejales de Cerrillos, Rosario de Lerma, Coronel Moldes, La Merced o El Carril? ¿Existen dietas mucho más venturosas, adicionales, viáticos o gastos reservados que no siempre se transparentan? ¿Cuánto cuesta mantener la estructura política de los Concejos Deliberantes en tiempos de ajuste?
Valle de Lerma Hoy
