
La directora del Nivel Inicial, Paola Medina, confirmó que los trámites fueron realizados por la institución, pero que se toparon con un detalle increíble:
“Justo en el sector donde está el nivel inicial no hay un poste de luz. EDESA tiene que instalarlo para poder colocar el medidor. Sin el medidor no podemos habilitar el edificio”.
El edificio ya está construido, entregado, amoblado y equipado. Las salas están listas, seis por la mañana, seis por la tarde, incluso preparadas para habilitar las salitas de 3 años. Todo está terminado… menos lo que depende de la empresa encargada de la electricidad.
Mientras tanto, los niños siguen cursando amontonados en el edificio viejo, un espacio que la propia directora reconoce que “ya no alcanza”. Familias y docentes esperaban poder mudarse este año, pero el traslado se postergará, otra vez, para el año próximo, simplemente por la falta de un medidor de luz.
La situación indigna porque exhibe, una vez más, los efectos de la burocracia lenta, descoordinada e insensible, una obra pública que lleva tiempo finalizada permanece cerrada, inutilizada y sin fecha concreta de apertura. Todo por un trámite que debería resolverse en días, no en meses.
Valle de Lerma Hoy
