
Marcelo había salido de su casa para jugar al fútbol y avisó que regresaría más tarde. Pero nunca volvió. Cerca de las 20:49, amigos del joven alertaron a la familia sobre un supuesto accidente. Cuando su madre llegó al lugar donde lo habían llevado, encontró a Marcelo acostado en una habitación, vomitando, desorientado y con un fuerte hematoma en la cabeza. “Me decía que estaba bien, pero tenía la mirada perdida y apenas reaccionaba”, relató la mujer. Lo que más llamó la atención de la familia fue que el joven prácticamente no presentaba lesiones visibles compatibles con un fuerte accidente de moto: apenas raspaduras en los nudillos y un grave golpe en la cabeza. Tampoco estaba el casco que, según aseguran sus allegados, siempre utilizaba.
La situación se volvió todavía más confusa cuando la familia decidió trasladarlo al hospital de Rosario de Lerma. Durante el trayecto, Marcelo dejó de reaccionar. Según denunció su madre, en el hospital minimizaron el cuadro y atribuyeron el estado del joven a un supuesto consumo de sustancias. “El médico me dijo que seguramente estaba drogado, que le pondrían un suero y que me lo llevara a casa. No lo revisaron como correspondía”, denunció Daniela Aquino. Recién cuando Marcelo alcanzó a decir que no podía ver, se dispuso la derivación urgente al hospital San Bernardo.
La autopsia incorporó un dato que profundizó aún más las dudas: la causa fue caratulada como “muerte dudosa”. La familia sostiene que el joven pudo haber sido golpeado, chocado por otro vehículo o incluso abandonado tras el hecho. También cuestionan el accionar policial. Según denunciaron, un móvil habría estado presente en el lugar donde Marcelo apareció herido, pero nunca se activó asistencia médica inmediata.
“La Policía dice que él rechazó ayuda. Pero si estaba tan golpeado, ¿cómo lo dejaron tirado?”, cuestionó la madre. Otro punto que genera sospechas es la demora en medidas claves de investigación. Recién después de más de 30 días la Fiscalía ordenó secuestrar la ropa que Marcelo llevaba puesta y el celular que utilizaba aquella noche. La motocicleta continúa retenida en la subcomisaría de San Jorge.
Mientras esperan respuestas, familiares y amigos organizan una misa y posterior marcha este viernes en la parroquia Nuestra Señora del Rosario para exigir el esclarecimiento total del caso. Porque detrás de la muerte de Marcelo no solo hay una familia destruida. También hay preguntas que todavía nadie respondió: si fue un accidente, por qué nadie lo asistió a tiempo; si fue golpeado, quiénes fueron; y si hubo negligencia, quién deberá hacerse responsable.
Valle de Lerma Hoy
