
Los hechos fueron advertidos el pasado 25 de mayo en distintos sectores del corredor ancestral que une Tastil con Payogasta, un tramo de casi 58 kilómetros restaurado artesanalmente por comunidades de altura junto al programa Qhapaq Ñan Salta. “Trabajaron familias enteras durante meses a más de 4.000 metros de altura para recuperar el camino original y hoy vuelven a destruirlo con motos”, denunciaron referentes comunitarios.
Especialistas advierten que las motocicletas provocan daños irreversibles: rompen empedrados centenarios, erosionan senderos, deterioran estructuras prehispánicas y alteran la fauna de montaña con motores de alta potencia. Además, las comunidades sostienen que muchos de estos recorridos atraviesan territorios comunitarios sin autorización, afectando actividades ganaderas y prácticas culturales ancestrales.
La situación encendió el malestar en los pobladores de la Quebrada del Toro, quienes ya anticiparon denuncias judiciales por vandalismo y no descartan crear brigadas comunitarias para custodiar el camino. “El Qhapaq Ñan no es una pista de carreras ni un circuito turístico extremo. Es parte de nuestra historia, de nuestra identidad y de la memoria de nuestros pueblos”, expresaron. Mientras las motos avanzan sobre un patrimonio de valor universal, las comunidades sienten que otra vez deben asumir solas la defensa de un legado cultural que debería estar protegido por todo el Estado.
Valle de Lerma Hoy
