
La decisión surgió tras reuniones con autoridades del hospital y de la Policía, donde se analizaron las dificultades para garantizar asistencia médica en canchas alejadas y la limitada disponibilidad de ambulancias, choferes y personal sanitario. Desde el último domingo, una ambulancia permanece ubicada en un punto estratégico para responder ante emergencias en los distintos escenarios deportivos, sin afectar el funcionamiento habitual del hospital.
Sin embargo, el presidente planteó un reclamo que trasciende a Chicoana: la necesidad de diferenciar a las asociaciones civiles sin fines de lucro de los torneos privados organizados con objetivos comerciales, especialmente al establecer exigencias sanitarias y de seguridad. “Hay que saber identificar lo que son las asociaciones civiles, que son las ligas nuestras, con los torneos privados que organizan en otros lugares”, sostuvo, cuestionando que se evalúe bajo los mismos criterios a estructuras deportivas con realidades económicas y organizativas diferentes.
En ese sentido, remarcó que existen competencias privadas cuya finalidad es recaudar dinero, mientras que las ligas tradicionales cumplen una función social y comunitaria sostenida por clubes y dirigentes. “Son dos situaciones distintas que se tienen que trabajar”, insistió, y señaló que esta diferenciación debería abordarse también en la Cámara de Diputados de Salta.
El planteo abre un debate sobre las responsabilidades de los organizadores, los costos de garantizar cobertura sanitaria y el acompañamiento que necesitan las instituciones deportivas sin fines de lucro. Desde Chicoana, la Liga Tabacalera busca demostrar que es posible avanzar hacia competencias más seguras sin desconocer las limitaciones económicas del fútbol comunitario. La discusión ya no pasa solamente por exigir mayores controles, sino también por definir quiénes deben asumir sus costos y bajo qué condiciones.
Valle de Lerma Hoy
