
La iniciativa apunta a algo mucho más grande que colocar canastos, se trata de avanzar hacia la separación de residuos en origen, reducir el volumen de desechos y fortalecer la economía circular. En ese proceso, los recuperadores urbanos cumplen un papel esencial. Su tarea permite que materiales que terminarían entre la basura vuelvan al circuito productivo y, al mismo tiempo, convierte el reciclaje en una fuente de trabajo.
Para una ciudad del tamaño y crecimiento de Rosario de Lerma, sostener y multiplicar este tipo de políticas resulta fundamental, una ciudad más limpia no depende solamente de recoger la basura, sino de aprender a generar menos, separar mejor y recuperar aquello que todavía tiene valor.
Valle de Lerma Hoy
