
La situación es insostenible para diversos barrios, donde vecinos aseguran haber sufrido hasta cinco interrupciones del servicio en un solo día. “Un día bueno tiene dos cortes de luz; un día malo ya ni contamos cuántos cortes o microcortes hay y casi siempre es durante la mañana”, expresó una vecina cansada de una problemática que, lejos de solucionarse, parece agravarse con el paso de los días.
Pero el reclamo va mucho más allá de la incomodidad de quedarse sin energía durante algunos minutos. Los habitantes de Campo Quijano denuncian que los constantes cortes ponen en riesgo electrodomésticos, sistemas eléctricos domiciliarios y hasta la seguridad de las viviendas, debido a posibles cortocircuitos o fallas generadas por las bruscas variaciones de tensión. La indignación crece aún más porque, mientras el servicio empeora, las boletas continúan llegando con aumentos que en algunos casos superan el 11%. “Pagamos cada vez más por un servicio cada vez peor”, repiten vecinos que aseguran sentirse abandonados por la empresa.
Otro de los puntos más cuestionados es la falta de respuestas concretas. Los reclamos deben realizarse a través de un chatbot de WhatsApp que únicamente registra la denuncia, pero sin brindar explicaciones, seguimiento técnico ni soluciones efectivas. Hasta el momento, Edesa no emitió comunicados oficiales sobre los cortes reiterados que afectan a la localidad. Y con la llegada de las bajas temperaturas, el temor crece. Las familias advierten que el mayor consumo eléctrico podría generar una sobrecarga aún más grave del sistema y provocar interrupciones prolongadas en pleno invierno.
Valle de Lerma Hoy
