
En La Merced, sobre la calle San Martín al 557, a pocos metros de la ruta, Gustavo Bartolomé Gasiuk convive desde hace años con una situación crítica. Frente a su vivienda pasa un canal de riego sin cubrir que hoy funciona como una cloaca a cielo abierto. Allí se acumulan aguas servidas, basura, pañales y residuos arrojados por vecinos, generando un foco permanente de contaminación, malos olores y presencia de insectos.
“Es agua negra, con larvas y un olor insoportable. Estamos parados sobre mierda”, resume el vecino, visiblemente cansado de reclamar sin respuestas. La Merced no cuenta con red cloacal, lo que agrava el problema. A pocos metros funciona un boliche con gran concurrencia los fines de semana, lo que incrementa el colapso de los pozos ciegos y el desborde hacia el canal.
Cuando llueve, la situación empeora: el cauce rebalsa, la calle se inunda y se transforma en un verdadero río que impide circular. “No puedo entrar ni salir de mi casa”, denuncia Gassiou.
El vecino asegura que no apunta contra una sola persona, sino contra la falta de controles, obras y presencia del Estado. Afirma que está harto de convivir con basura, contaminación y riesgos sanitarios, sin que ninguna autoridad brinde soluciones concretas. Su reclamo se repite en distintos sectores de La Merced: vecinos obligados a vivir entre residuos, y promesas incumplidas, mientras esperan respuestas que nunca llegan.
Valle de Lerma Hoy
