
Aunque el programa funciona bajo un esquema de voluntariado, los talleristas aseguran que necesitan una compensación justa para sostener su compromiso. Muchos de ellos son jóvenes que dependen de este ingreso para cubrir sus necesidades básicas. “Estamos aquí porque amamos lo que hacemos, pero no podemos seguir trabajando sin cobrar”, señalaron a Valle de Lerma Hoy.
Exigen a Diputados, Senadores y Concejales que intercedan para lograr una pronta solución. Temen que si no se resuelve el conflicto, peligre la continuidad del programa. Reclaman no solo el pago de los meses adeudados, sino también el reconocimiento institucional a su tarea silenciosa y fundamental. La contención y el acceso a espacios recreativos para los chicos no puede seguir dependiendo únicamente de la buena voluntad de los talleristas.
Valle de Lerma Hoy
