
Finalmente después de algunos gritos y encontronazos, estas personas aceptaron bajarse del colectivo y el resto de los pasajeros que estaban en la fila pudieron subir al colectivo, ya que el chofer se negaba a reiniciar el recorrido si esto no sucedía. Una situación tensa, con un poco de viveza criolla de por medio y por supuesto el cansancio de la gente, que por la hora y en un día bastante caluroso, sólo quería volver a su casa.
Valle de Lerma Hoy
