
Por aquellos días, las tropas españolas atravesaban serias dificultades para sostener la ocupación. Más de 3.000 soldados y una enorme cantidad de animales requerían alimentos y provisiones de manera constante, por lo que los jefes realistas, los coroneles Martínez de Hoz y Álvarez Sotomayor, organizaron una expedición hacia el sur del Valle de Lerma con el objetivo de obtener recursos.
Sin embargo, cada movimiento de los invasores era seguido de cerca por los patriotas. Las avanzadas criollas, integradas por valientes gauchos salteños al mando de don Pedro José Zavala, vigilaban permanentemente a las tropas españolas desde los faldeos de las serranías y a lo largo del curso del actual río Arenales. La expedición continuó su marcha hasta llegar al santuario de Sumalao. Convencidos de haber alcanzado una zona segura, los realistas se dispusieron a descansar. Fue entonces cuando las fuerzas patriotas lanzaron un ataque sorpresivo que cambió el curso de la jornada.
La ofensiva de los hombres de Zavala resultó demoledora. Los realistas sufrieron numerosas bajas entre muertos y heridos, mientras que el desconcierto se apoderó de sus filas. La derrota fue tan contundente que Álvarez Sotomayor ordenó la retirada inmediata hacia la ciudad de Salta. Pero el castigo no terminó allí. Durante el repliegue, las tropas españolas fueron constantemente hostigadas por los gauchos patriotas, que no les dieron respiro. La presión fue tal que los realistas debieron detenerse y pasar la noche en el pueblo de La Merced antes de continuar su regreso.
El impacto de aquella derrota fue profundo. El escarmiento sufrido en Sumalao convenció a Álvarez Sotomayor de no volver a realizar incursiones militares en esa zona del Valle de Lerma. La victoria patriota se convirtió así en una demostración del poder de las guerrillas gauchas que, bajo la estrategia impulsada por Martín Miguel de Güemes, transformaron el territorio salteño en una trampa permanente para los invasores.
A más de dos siglos de aquellos acontecimientos, la Batalla de Sumalao permanece como un símbolo de valentía, resistencia y amor por la libertad, recordando el papel fundamental que tuvieron los gauchos salteños en la defensa del norte argentino y en la consolidación de la Independencia nacional.
Valle de Lerma Hoy
