
Este es el segundo año que el barro, las piedras y el agua entra sin pedir permiso en este sector y llega hasta la ruta. Poniendo en peligro la misma integridad del colegio y de varios puesteros de la zona. Y restringiendo el paso por la RN 51. La vez pasada los chicos del colegio debieron limpiar a pala y pico el sector, la ayuda llegó después.




Hoy, muchos de los habitantes de la zona de quebrada hablan de abandono por parte de las autoridades municipales y provinciales. Lo cierto es que los llamados relevamientos, el agua, los colchones y las frazadas de siempre no están llegando. Ni que decir de las máquinas para arreglar los sectores que quedaron destrozados.
Valle de Lerma Hoy
