
Con el paso de los días, los residuos orgánicos entran en descomposición y se convierten en un foco insalubre, con fuertes olores y presencia de animales carroñeros. Según relata la vecina, los caranchos rompen las bolsas y terminan dispersando los restos putrefactos por distintos sectores del lugar.
Y parte de estos desperdicios estaría siendo arrojada a pocos metros de una toma de agua utilizada en la zona. Los vecinos temen que semejante acumulación de materia orgánica pueda afectar el agua y el suelo y comprometer su salud.
Valle de Lerma Hoy
