
Todo comenzó con denuncias anónimas realizadas a través de la web del Ministerio Público Fiscal. Los mensajes advertían sobre movimientos sospechosos en una vivienda donde, a cualquier hora del día, ingresaban y salían personas por pocos minutos, una postal repetida que suele encender las alarmas en investigaciones vinculadas al microtráfico.
A partir de allí, investigadores de Drogas Peligrosas montaron tareas de vigilancia encubierta y aseguran haber detectado reiterados intercambios de dinero por pequeños envoltorios. Cuando algunos compradores fueron demorados por la Policía, llevaban consigo dosis de pasta base.
Con esos elementos, la Fiscalía avanzó con un allanamiento realizado el pasado 4 de febrero. Dentro de la vivienda secuestraron envoltorios con restos de cocaína, dinero en efectivo, una balanza gramera y un teléfono celular que terminó siendo una pieza clave en la causa. Según trascendió, la pericia informática sobre el aparato habría sido determinante para reconstruir parte de la actividad ilícita.
Frente a las pruebas reunidas y con antecedentes previos por infracción a la Ley de Estupefacientes, el acusado terminó admitiendo su responsabilidad en un juicio abreviado. El juez Maximiliano Troyano lo condenó a cuatro años de prisión efectiva y lo declaró reincidente por primera vez.
Valle de Lerma Hoy
