
La decisión impacta de lleno sobre miles de estudiantes secundarios, terciarios y universitarios que cursan en horario nocturno y dependen exclusivamente del transporte público para regresar a sus hogares. Ante este escenario, el Ministerio de Educación debió improvisar modificaciones de emergencia en el sistema educativo nocturno: las clases presenciales deberán finalizar antes de las 21 para evitar que docentes y alumnos queden varados en la ciudad.
Pero el problema va mucho más allá de las aulas. Solo en el sistema terciario y bachilleratos para adultos ya se estima que hay más de 3.000 estudiantes afectados. Y si se suman los universitarios, la cifra explota: alrededor de 50 mil jóvenes cursan en Salta Capital y al menos 30 mil utilizan diariamente colectivos desde el Valle de Lerma.
La medida también amenaza con golpear a trabajadores esenciales como enfermeros, policías, médicos, empleados gastronómicos y personal de seguridad privada, muchos de los cuales ingresan o salen de sus trabajos en horarios donde directamente ya no habrá colectivos. Mientras tanto, tampoco existe claridad sobre cómo se absorberá la enorme demanda que se generará desde las 5:30 de la mañana, en un sistema que ya hoy suele viajar colapsado en horas pico.
SAETA justificó el recorte argumentando falta de recursos para sostener los pagos a las empresas prestatarias. Sin embargo, para miles de usuarios la explicación no alcanza y la sensación es otra: que nuevamente el ajuste termina cayendo sobre quienes menos alternativas tienen. Entonces ¿cómo se supone que estudiantes y trabajadores sostengan sus estudios o empleos si directamente se quedan sin posibilidad de volver a casa?
Valle de Lerma Hoy
