¿Qué voto cada Diputado y qué departamentos salteños perderían el subsidio al gas? 

La Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción al proyecto impulsado por el gobierno de Javier Milei para modificar el régimen de subsidios al gas en zonas frías, una medida que promete alivio fiscal para las cuentas nacionales, pero que amenaza con convertirse en un duro golpe para miles de familias salteñas que enfrentan inviernos cada vez más crudos en el interior provincial.

La votación dejó al descubierto no solo diferencias políticas entre los legisladores salteños, sino también una discusión mucho más profunda: hasta dónde llega el ajuste y quiénes terminan pagando el costo real de la motosierra libertaria.

Los diputados nacionales de La Libertad Avanza, Emilia Orozco, Julio Moreno Ovalle, Carlos Zapata, Eliana Bruno y Gabriel Flores acompañaron sin fisuras el proyecto oficialista, alineándose con la postura del Gobierno nacional de reducir el gasto público y “ordenar” un sistema de subsidios que, según la Casa Rosada, se volvió insostenible tras la ampliación realizada en 2021.

Dentro del bloque Innovación Federal, en cambio, la votación mostró grietas. Bernardo Biella rechazó la iniciativa, mientras que Pablo Outes y Yolanda Vega volvieron a respaldar al oficialismo nacional, tal como lo hicieron en la mayoría de las leyes clave impulsadas por Milei desde el inicio de su gestión.

La modificación plantea retrotraer el régimen de zonas frías a su esquema original, dejando fuera del beneficio a numerosos departamentos salteños que actualmente cuentan con descuentos en la tarifa de gas. De aprobarse también en el Senado, sólo conservarán el subsidio Los Andes, La Poma, Santa Victoria e Iruya. El resto quedará automáticamente excluido.

La lista de localidades que perderían el beneficio refleja con crudeza la distancia entre los escritorios porteños y la realidad del interior profundo: Cafayate, San Carlos, Cachi, Chicoana, La Caldera, La Viña, Rosario de Lerma, Guachipas e incluso Salta Capital dejarían de recibir asistencia estatal en un contexto económico donde muchas familias apenas logran sostener los servicios básicos.

El argumento oficial es estrictamente fiscal. El Gobierno asegura que la reforma permitirá ahorrar más de 272 mil millones de pesos y corregir distorsiones generadas por la ampliación del régimen. Sin embargo, detrás de los números aparece una pregunta inevitable: ¿puede medirse únicamente en términos contables una política vinculada al acceso a servicios esenciales?

La realidad muestra que el debate no es blanco o negro. Es cierto que Argentina atraviesa una crisis económica severa y que el esquema de subsidios indiscriminados terminó generando enormes desequilibrios. Pero también resulta difícil ignorar que en muchas zonas del interior salteño el invierno golpea con temperaturas extremadamente bajas y economías familiares cada vez más deterioradas.

En departamentos como Rosario de Lerma, Chicoana, Cachi o San Carlos, donde gran parte de la población depende de ingresos informales o salarios que perdieron frente a la inflación, el retiro del subsidio podría traducirse directamente en boletas impagables. La discusión, en el fondo, vuelve a poner sobre la mesa un problema histórico de la política argentina: la dificultad para construir un federalismo real.

Porque mientras desde Buenos Aires se habla de “eficiencia del gasto”, en el interior profundo muchas familias siguen cocinando con garrafas, calefaccionándose precariamente y destinando buena parte de sus ingresos a sobrevivir el invierno. Ahora será el Senado el escenario donde se definirá si el ahorro fiscal pesa más que el impacto social que podría sentirse, con fuerza, en los hogares salteños.

Valle de Lerma Hoy 

Nuestro Canal en YouTube