Tarifas en disputa: Remiseros de Quijano y Rosario enfrentados en medio de la crisis del transporte

La falta de acuerdo por el valor del boleto en el servicio interurbano de remises entre Campo Quijano y Rosario de Lerma expone mucho más que una discusión tarifaria,deja al descubierto una crisis profunda del transporte y el bolsillo de los usuarios. Mientras el sector de Campo Quijano busca sostener una tarifa base de $1500 —que se elevaría a $2000 los fines de semana—, desde Rosario de Lerma impulsan un piso de $2500. 

La diferencia no es menor y ya genera tensiones crecientes entre trabajadores del mismo rubro. Incluso, el Concejo Deliberante de Rosario de Lerma avanzó con la aprobación de la suba, algo que aún no ocurrió en Campo Quijano. La definición final, sin embargo, quedará en manos de la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMT).

Pero detrás de los números aparece una realidad más compleja, menos pasajeros, más competencia y una economía que no cierra. Según el propio sector, la demanda cayó entre un 20% y un 40%, afectada por alternativas como colectivos, aplicaciones de transporte y hasta opciones más económicas como la bicicleta.

Desde Campo Quijano cuestionan con dureza el pedido de sus pares: “No están razonando”, sostienen, al advertir que un boleto de $2500 podría ahuyentar aún más a los usuarios. En contrapartida, desde Rosario de Lerma argumentan que el aumento responde al costo de mantener unidades nuevas y sostener la actividad.

En medio de esta división de criterios, surge una propuesta que refleja el nivel de tensión: implementar tarifas diferenciadas en una misma parada, donde el pasajero elija cuánto pagar y con quién viajar. Una lógica de libre demanda que, lejos de ordenar el sistema, evidencia su fragmentación.  La discusión, en definitiva, no es solo entre remiseros. Es el reflejo de una economía golpeada donde cada decisión impacta directamente en el trabajador: el que maneja… y el que viaja.

Valle de Lerma Hoy

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