
Las unidades llegan solo hasta la Ruta Nacional 68, dejando a estudiantes, docentes y trabajadores obligados a caminar varios kilómetros para llegar a casa. El servicio había sido largamente gestionado por los vecinos, pero cada vez que los caminos se deterioran, el transporte se suspende.
Mientras tanto, varios vecinos denuncian que muchas rutas provinciales parecen viejos caminos de finca, sin mantenimiento ni obras. Con el invierno en puerta, vecinos y niños caminan entre yuyos, barro, piedras y enormes pozos, en trayectos oscuros y peligrosos. La preocupación crece también por la falta de gestiones visibles de legisladores departamentales, pese a que ya comenzaron las actividades legislativas.
Valle de Lerma Hoy
