
A través de marchas, notas formales y pedidos reiterados, desde hace años César busca beneficiar no solo a personas con movilidad reducida, sino también a adultos mayores que dependen del transporte público. El principal planteo apunta a la frecuencia irregular del servicio y a la falta de unidades adaptadas, lo que muchas veces obliga a los pasajeros a esperar varios colectivos hasta encontrar uno accesible.
Además, Mamani remarca la necesidad de mejorar el trato y la predisposición de algunos choferes ante pasajeros con discapacidad. Según explica, muchas situaciones incómodas se generan por falta de capacitación o desconocimiento sobre cómo asistir correctamente. “El colectivo con rampa manual es mucho más cómodo para quienes usamos silla de ruedas”, señaló e incluso él mismo se postuló como capacitador.
El vecino pidió directamente a la empresa SAETA que implemente capacitaciones en trato adecuado hacia personas con movilidad reducida. Para Mamani, se trata de empatía y de comprender la realidad diaria de quienes enfrentan barreras para trasladarse. El objetivo, asegura, es que viajar deje de ser una odisea o un suplicio para muchos vecinos.
Valle de Lerma Hoy
