
Según el informe de la Secretaría de Agricultura de la Nación, el consumo de carne vacuna llegó a los 50,24 kg por habitante, la porcina a 17,92 kg y la aviar a 45,90 kg. Sin embargo, lo que más creció fue el consumo de cerdo y pollo, alternativas más accesibles frente a una carne vacuna que sigue con precios elevados. Pero en el interior, la estadística nacional no siempre baja a la bolsa de hacer mercado. Para muestra un botón, ciudades como Rosario de Lerma lleva años con un alto índice de niños con alto peso; vinculado al poco consumo de proteínas, como la carne y más a fideos, ultraprocesados y comida chatarra.
Y si, si se pregunta en carnicerías locales, el consumo de carne creció, pero persiste, después de casi 15 años de caída del consumo, los malos hábitos. Las familias se vuelcan por las milanesas, los embutidos, las patitas de paquete, las hamburguesas de caja. La pregunta entonces es otra, ¿el consumo aumentó o simplemente cambió? Más pollo, más cerdo… pero menos carne roja, menos variedad y más ultraprocesados; que tienen que ver con la realidad de las billeteras, pero mucho más tienen que ver con la falta de educación alimentaria.
Valle de Lerma Hoy
