
Aproximadamente 10 mil personas viven desprotegidas en esta zona, que depende de la Unidad Regional N° 10, con una dotación policial claramente insuficiente. Las subcomisarías cuentan con pocos efectivos y problemas internos, lo que agrava aún más la falta de seguridad. Los delincuentes parecen conocer los movimientos de la policía y aprovechan su ausencia para ingresar a las viviendas, cortar alambrados y saquear pertenencias sin interrupciones.
Los robos incluyen televisores, motocicletas, herramientas y hasta cámaras de seguridad, generando un clima de desesperación. Los vecinos exigen patrullajes, más efectivos y medidas concretas para frenar la ola delictiva. Sin acciones inmediatas, San Luis, El Encón, Villa Lola y La Silleta seguirán siendo tierra de nadie, donde los delincuentes mandan y la policía brilla por su ausencia.
Valle de Lerma Hoy
