
A partir de lo sucedido, el ministro de Seguridad de Salta, Nicolás Avellaneda, explicó que los 14 Distritos de Prevención de la provincia reforzarán la aplicación de los protocolos frente a personas armadas con cuchillos u otros elementos punzocortantes. La disposición establece que, cuando exista peligro para la vida de ciudadanos o policías, el personal interviniente deberá “aplicar criterios de uso racional de la fuerza”, procurando detener la agresión y proteger a las personas involucradas.
Sin embargo, la distancia por sí sola no debería interpretarse como una autorización automática para utilizar armas de fuego. La evaluación de una amenaza requiere considerar su gravedad, la inmediatez del peligro, los medios disponibles y los principios de necesidad y proporcionalidad. El Ministerio también anunció que intensificará las capacitaciones obligatorias, cuyo cumplimiento será condicionante para los ascensos en cualquier jerarquía policial.
La decisión del Ministerio de Seguridad de reforzar los protocolos representa una respuesta institucional inmediata, aunque su eficacia dependerá de cómo se traduzca en entrenamiento, equipamiento, supervisión y resultados concretos. ¿Los policías están suficientemente preparados para enfrentar a una persona armada con un cuchillo? ¿La incorporación de dispositivos Taser permitiría evitar lesiones y muertes? ¿O el principal problema está en la falta de capacitación práctica y recursos?
Valle de Lerma Hoy
