
El primer cimbronazo se produjo en Campo Quijano, con la sorpresiva renuncia de Pablo Orosco, quien transitaba su primer mandato como concejal. El dirigente había llegado al Concejo Deliberante con un importante respaldo electoral y su decisión de abandonar el cargo por motivos personales generó sorpresa dentro del ámbito político local. Su salida dejó al cuerpo deliberativo con seis integrantes, a la espera de que se determine quién deberá completar la banca.
El escenario no es sencillo. La discusión pasa por establecer cuál de los suplentes corresponde que asuma y bajo qué interpretación de la normativa electoral, una cuestión que debe ser definida por la Justicia Electoral. La situación también contempla un dato particular: la primera suplente llegó a ejercer el mandato correspondiente, por lo que la discusión se centra en si corresponde avanzar con el siguiente suplente de la lista.
Mientras Campo Quijano intentaba asimilar una renuncia inesperada, Rosario de Lerma quedó atravesado por una situación política mucho más tensa: la destitución del concejal Matías Cruz. Cruz, quien también transitaba su primera experiencia política, fue apartado de su banca en un proceso que generó un fuerte clima de tensión dentro del ámbito institucional. El dirigente dijo que recurrirá la decisión, mientras permanece pendiente la definición respecto de quién deberá ocupar finalmente la banca vacante, el concejo rosarino quedó con seis integrantes.
Y cuando todavía no se había terminado de procesar ninguna de estas dos situaciones, Coronel Moldes recibió un golpe institucional especialmente doloroso. En los últimos días se conoció el fallecimiento del concejal Dante Liendro, de apenas 38 años, tras atravesar problemas de salud. Su muerte dejó al Concejo Deliberante de la localidad con solo dos integrantes, una situación excepcional que expone con mayor crudeza las dificultades que puede generar la falta de representantes en un cuerpo deliberativo.
Tres localidades. Tres situaciones completamente diferentes. Pero las consecuencias políticas tienen un punto en común: los tres Concejos Deliberantes quedaron incompletos. Y eso no es solamente una cuestión numérica. La reducción de integrantes puede modificar las mayorías, complicar determinadas votaciones y, dependiendo de la composición final de cada cuerpo, generar dificultades para alcanzar consensos o resolver eventuales empates.
La política municipal no se detiene. Los intendentes necesitan aprobar ordenanzas, los vecinos requieren respuestas y los cuerpos deliberativos deben continuar ejerciendo sus funciones, ahora más que nunca con la cercanía de las elecciones de mayo 2027.
Valle de Lerma Hoy

