
La iniciativa propone autorizar exclusivamente el aprovechamiento de la fibra mediante el tradicional “chaku”, una técnica ancestral de captura, esquila y liberación del animal, manteniendo la prohibición absoluta de la caza, la comercialización de carne y cuero y la tenencia ilegal de ejemplares.
Entre sus principales beneficios, el proyecto busca fortalecer la protección de la especie, combatir la caza furtiva y generar una cadena de valor que permita que productores, artesanos y pobladores de departamentos como Los Andes, Rosario de Lerma, La Poma, Cachi, Molinos, San Carlos, Iruya, Santa Victoria y Cafayate sean los principales beneficiarios de este recurso natural.
Sin embargo, también surgieron planteos y preocupaciones. Las comunidades reclaman participar de toda la cadena productiva y no solo de la extracción de la fibra, además de exigir garantías para que el aprovechamiento permanezca en manos de quienes históricamente convivieron con la vicuña y preservaron su hábitat.
El proyecto llega en un momento clave. Gracias a décadas de políticas de conservación, la población de vicuñas logró recuperarse en Salta, transformando a la provincia en una referencia nacional. Ahora, el desafío será encontrar el equilibrio entre la preservación del patrimonio natural, el respeto por la cultura ancestral y la generación de oportunidades económicas sostenibles para las comunidades locales.
Valle de Lerma Hoy

