
Las ferias se convirtieron en uno de los motores de la microeconomía de la ciudad. Cada fin de semana reúnen a emprendedores, artesanos y pequeños comerciantes. Pero mientras crece la cantidad de puestos, el mercado sigue siendo principalmente local. Rosario de Lerma tiene una postal que se repite cada fin de semana: plazas, parques y distintos espacios públicos ocupados por ferias de emprendedores, artesanos, gastronómicos y pequeños comerciantes.
La actividad no es menor. Para muchos emprendedores, estos espacios representan una posibilidad concreta de vender sus productos, recuperar parte de la inversión y generar ingresos en un momento en que el consumo se encuentra cada vez más restringido. Hoy funcionan distintas propuestas como Rosario Emprende, Paseo de las Oportunidades, Sabadazo, Alma Emprendedora y las ferias de Parque Norte, además del Paseo del Andén y la Feria San Jorge.
El movimiento existe. Lo que empieza a quedar en discusión es hasta dónde puede crecer dentro del mismo mercado.
La mayoría de los compradores son vecinos de Rosario de Lerma. Y mientras aumenta la cantidad de emprendedores que buscan vender sus productos, la cantidad de consumidores no necesariamente crece al mismo ritmo. Por eso, la discusión no debería centrarse solamente en sumar nuevas ferias. También hay que pensar cómo llevar más gente desde otras localidades hacia Rosario de Lerma.
Que alguien llegue desde Cerrillos, La Merced, El Carril, Campo Quijano o incluso desde Salta capital no solamente para recorrer una feria, sino para comprar, comer, tomar un café, contratar un servicio o conocer otros comercios de la ciudad. Ese dinero que llega desde afuera es el que puede ampliar realmente el movimiento económico local.
Para conseguirlo hacen falta promoción, una agenda coordinada, propuestas que tengan identidad propia y una planificación que permita que las ferias sean algo más que una actividad de fin de semana.
Rosario de Lerma ya tiene una red de emprendedores y espacios que funcionan. Ahora la discusión pasa por cómo hacer que ese circuito venda más y, sobre todo, que venda también a quienes vienen de afuera.
Porque si cada vez hay más emprendedores pero todos dependen de los mismos compradores, el mercado termina quedando chico. La feria puede ser el punto de partida. Pero para que la economía local crezca, Rosario de Lerma necesita conseguir que parte del dinero que hoy se gasta afuera también llegue a la ciudad.
Valle de Lerma Hoy
