
No es suerte, es juego largo. Jael es de esos jugadores que entienden el partido: recupera, distribuye y pisa el área cuando hace falta. Un volante forjado a base de entrenamientos, sacrificio y kilómetros recorridos entre estudio y cancha. La convocatoria llega como premio a un proceso sostenido, pero también como desafío: medirse con potencias del fútbol mundial. La Selección Sub-13 de la Liga Salteña, dirigida por Alejandro Frezzotti, viajará el próximo 26 rumbo a España para disputar el Mundialito 2026 en Costa Dorada, Cataluña, del 29 de marzo al 5 de abril.
El debut será frente al Barcelona, luego la Selección de México, el Cambridge y cierre de fase de grupos nada menos que ante el Liverpool. Partidos bravos, de esos que curten y marcan carácter. En total, serán más de 5.000 futbolistas de 250 equipos de los cinco continentes. Una verdadera vidriera internacional donde cada pase, cada quite y cada gol cuentan.
Pero detrás del jugador hay una historia que también juega su propio campeonato. En la tribuna de la vida, siempre estuvo su mamá, Mireya Magnani, quien lo acompaña en este viaje y fue sostén incondicional desde el primer entrenamiento hasta este salto internacional. Porque si hay algo que no se negocia en el fútbol —como en la vida— es el equipo que te banca desde afuera. Jael no solo lleva la camiseta de su club o de la selección: lleva el orgullo de Rosario de Lerma, de los potreros, de los sueños que empiezan en una cancha de tierra y que podrán pisar el césped europeo.
Valle de Lerma Hoy
