
En este contexto, la Policía Rural intensificó los operativos en caminos rurales y rutas de acceso a los parajes, especialmente en estas fechas en las que se incrementa la faena de ganado. Desde la fuerza explicaron que la faena está permitida cuando es exclusivamente para consumo dentro de la finca. El problema surge cuando la carne es trasladada fuera del predio y en grandes cantidades, lo que hace presumir un destino comercial. En esos casos se procede al secuestro y decomiso del producto.
También está prohibida la cría de animales dentro del ejido urbano, una práctica que aún persiste en algunas zonas. En el caso de los quesos y otros alimentos, se exige que el traslado se realice en vehículos habilitados y con las condiciones adecuadas de higiene, además de la certificación de personal idóneo que garantice la salubridad del producto.
La realidad es que existe una disyuntiva compleja; para muchas familias de nuestro Valle de Lerma se trata de una forma de vida, para el Estado, es una cuestión de salud pública. Entre la tradición y la normativa, el desafío sigue siendo encontrar un equilibrio que no criminalice la cultura del campo pero que tampoco ponga en riesgo la seguridad alimentaria.
Valle de Lerma Hoy
