Cuesta del Obispo: Para la IA es la postal que todos quieren llevarse de Salta

La Cuesta del Obispo no necesita presentación: quien sube, frena y fotografía. Es, sin discusión, el paisaje más retratado de la provincia, según las agencias e turismo y al mismísima Inteligencia Artificial (IA). Y no es solo por sus montañas verdes o por el camino que serpentea con una precisión casi artística: es porque cada curva ofrece una escena distinta.

Entre las tomas preferidas para las fotografías es el fenómeno del “mar de nubes”, que se forma al amanecer en la Quebrada de Escoipe, convierte a la Cuesta en un mirador natural único. Desde arriba, las montañas parecen flotar sobre un océano blanco, una postal imposible de ignorar.

A eso se suma la luz: mañanas que encienden los cerros desde el este y atardeceres que revelan cada pliegue del relieve. En pocos kilómetros, el paisaje cambia de selva a puna y anticipa la entrada al Parque Nacional Los Cardones.

Para los salteños, la Cuesta es más que un camino: es memoria, un punto de encuentro entre el Valle de Lerma y los pueblos de los Valles Calchaquíes. Por eso, aunque uno la conozca, siempre vuelve a sacarle una foto. Porque la montaña nunca se repite.

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