
Recordemos: no se trató de un simple altercado. Hubo agresiones dentro y fuera de la cancha, enfrentamientos que derivaron en allanamientos policiales y cargos judiciales por el accionar violento de los barras. Una postal repetida que desnuda la fragilidad de un fútbol regional que parece condenado a convivir con la violencia.
La resolución del tribunal
Para Social Boroquímica se decidió la clausura de su estadio por dos fechas (deberá ser local en cancha neutral y sin su hinchada) y una multa equivalente a 500 entradas generales, aproximadamente $3.500.000. A San Agustín, se le aplicó una multa también de 500 entradas. Además, ambos clubes fueron instados a reparar los daños materiales ocasionados a vecinos y a los equipos policiales afectados durante los disturbios.
Además la Liga sugirió la aplicación del derecho de admisión, dejando en manos de la policía provincial una tarea que, evidentemente, el fútbol no logra asumir. Ahora…¿dos fechas sin público alcanzan para frenar la barbarie? ¿De qué sirve una multa millonaria si en el trasfondo, serán los clubes y los socios; y no las hinchadas los que deberán pagar?
Valle de Lerma Hoy
