
Hoy nuestros copleros y copleras son mucho más que cantores, son baluartes de la memoria colectiva, guardianes de un lenguaje que mezcla poesía, historia y sentimiento. Con versos que nacen del alma y se improvisan como quien respira, recorren carnavales, festividades patronales y encuentros populares, transmitiendo saberes que no se aprenden en libros, sino en la convivencia con la tierra y la gente. La copla es el eco del paisaje salteño, voz de cardón, aroma de albahaca y color de poncho al viento. Porque mientras haya una copla que se entone al caer la tarde, Salta seguirá cantando su identidad.
Valle de Lerma Hoy
