
Su diseño antisísmico y capacidad para resistir 160 toneladas lo convierten en una estructura notable. Arqueólogos han encontrado restos de cerámica en las orillas y grabados rupestres en Ablomé, aunque la mayoría de los vestigios quedaron sumergidos.
Se estima que su vida útil será de 100 años debido a la sedimentación de los ríos. Su nombre proviene de una empresa norteamericana que realizó los relevamientos topográficos y lo denominó “Cabra Corral”. Este embalse, del tamaño de Buenos Aires, es un símbolo de la ingeniería y la historia natural de la región.
Valle de Lerma Hoy
