
Los chicos del Centro Incluir trabajan con entusiasmo, creando y aportando a este espacio tan necesario para la comunidad, pero ya están cansados de reparar y reponer los juegos rotos. “Ahora tenemos un lugar de encuentro donde nuestros niños pudieran disfrutar y las familias compartir”, explicó Navarro. Sin embargo, los juegos artesanales son destruidos.
Valle de Lerma Hoy
