
La familia ofreció pagar los gastos de los estudios de su hijo de 11 años, brindándole a Soledad un respiro. Aunque la historia tiene un final feliz para Soledad y su hijo, también hay que destacar la actitud egoísta de la persona que recibió la transferencia y decidió quedarse con el dinero sabiendo que no era suyo. Soledad agradeció públicamente a todas las personas que se solidarizaron con su situación.
Valle de Lerma Hoy
