
En Cerrillos, donde el crecimiento poblacional exige inversiones en calles, desagües, iluminación y seguridad vial, porque durante años no se hizo nada, el reclamo real adquiere una dimensión particular. Los representantes locales de La Libertad Avanza tienen todo el derecho de exigir respuestas al municipio de Enrique Borelli. Pero también deberían explicar qué gestiones realizan ante el Gobierno nacional que representan políticamente.
La contradicción es difícil de disimular: mientras Milei celebra haber cortado de raíz la obra pública nacional, sus referentes territoriales reclaman que otros gobiernos ejecuten aquello que su propio proyecto político decidió restringir. No se trata de eximir al intendente ni al Gobierno provincial de sus responsabilidades. Cada administración debe responder por las obras que le corresponden, por sus presupuestos y por sus compromisos incumplidos. Pero tampoco resulta coherente utilizar las necesidades de los vecinos como argumento opositor sin exigirle soluciones al propio espacio político.
La discusión ya trascendió Cerrillos. En septiembre, el intendente de Salta, Emiliano Durand, desafió a los legisladores libertarios a gestionar fondos nacionales para infraestructura. Y en el Concejo Deliberante capitalino también surgieron cuestionamientos por la postura del bloque libertario frente a pedidos de asistencia nacional.
En el Valle de Lerma existe un ejemplo concreto: el deterioro de la Ruta Nacional 68, cuya reparación depende de decisiones y recursos de la jurisdicción nacional. En agosto, desde el Concejo Deliberante de Cerrillos se impulsó un reclamo regional para que los diputados nacionales gestionaran soluciones ante Nación. Y allí aparece la pregunta inevitable: ¿qué respuestas concretas pueden conseguir los representantes libertarios de Salta de un gobierno que ha hecho del recorte de la obra pública una decisión política?
Porque una cosa es presentar proyectos, publicar videos y señalar las deficiencias municipales. Otra, bastante diferente, es conseguir financiamiento, abrir puertas institucionales y transformar los reclamos en soluciones. El desafío para los libertarios de Cerrillos no es dejar de reclamar obras. Es demostrar que pueden gestionar ante Nación con la misma insistencia con la que cuestionan al municipio.
Al final, los vecinos no necesitan una discusión interminable sobre quién tiene la culpa. Necesitan calles transitables, infraestructura segura y servicios que funcionen. Y esas necesidades no desaparecen por más que desde Buenos Aires se celebre el ajuste. La motosierra puede servir como consigna electoral, pero todavía no se ha demostrado que sirva para pavimentar una calle.
Valle de Lerma Hoy
