
Suárez explicó que el municipio viene realizando un seguimiento de estas situaciones desde advertencias recibidas inicialmente desde La Silleta y que se logró identificar recorridos de vehículos que ingresan a Campo Quijano. El funcionario aclaró que no cuestionan el trabajo de quienes se dedican a recuperar y comercializar materiales, especialmente en un contexto económico complejo.
El conflicto aparece cuando, después de recolectar los elementos que consideran útiles, algunos residuos son abandonados en calles, caminos y terrenos alejados. Heladeras, cocinas, televisores y otros restos de electrodomésticos ya fueron encontrados en distintos sectores, generando nuevos microbasurales.
Uno de los puntos señalados es la zona de Edmundo Ibáñez, especialmente en sectores utilizados por camiones, además de otros espacios periféricos donde el municipio realiza tareas constantes de limpieza. “Yo respeto su trabajo, no tengo ningún problema con que trabajen. La situación está complicada para todos”, sostuvo Suárez, aunque remarcó que existen límites que deben respetarse.
Desde el Municipio advirtieron que arrojar residuos en la vía pública constituye una contravención y solicitaron a los vecinos que realicen las denuncias correspondientes cuando detecten estos hechos. La preocupación está puesta ahora en evitar que los pequeños focos terminen convirtiéndose en grandes basurales. Por eso, Servicios Públicos anticipó que continuará recorriendo distintos sectores y reforzando la vigilancia para detectar nuevos puntos de descarga.
Valle de Lerma Hoy

