
La investigación se inició a partir de denuncias de vecinos que desde hace tiempo advertían sobre fuertes olores nauseabundos provenientes del establecimiento y posibles afectaciones al ambiente. Uno de los aspectos que más preocupación generó fue la cercanía de un jardín de infantes, ubicado a pocos metros del predio, situación que fue considerada un elemento relevante dentro de la causa.
Durante el allanamiento, los investigadores constataron la presencia de aproximadamente 30.000 gallinas ponedoras y verificaron las condiciones generales del establecimiento. Según fuentes oficiales, la granja no contaba con la habilitación correspondiente para desarrollar actividad avícola. Como resultado de las actuaciones, la Justicia dispuso la clausura del predio mientras continúan las pericias y las averiguaciones para determinar si existieron infracciones a la normativa ambiental vigente. No obstante, se autorizó el ingreso de empleados para garantizar la alimentación, hidratación y bienestar de los animales.
La medida fue recibida con satisfacción por varios vecinos de la zona, quienes se acercaron al lugar durante el operativo para expresar su apoyo a la intervención. Ahora la investigación deberá establecer si el funcionamiento de la granja provocó daños ambientales y si existen responsabilidades por las presuntas irregularidades detectadas.
Valle de Lerma Hoy
