Espía, mediadora y líder política: La verdadera historia de “Macacha” Güemes

En el mes güemesiano y a pocos días de haberse conmemorado un nuevo aniversario de su fallecimiento, la figura de María Magdalena Dámasa “Macacha” Güemes vuelve a ocupar el lugar que la historia le negó durante décadas. Mucho más que la hermana de Martín Miguel de Güemes, fue una de las mujeres más influyentes de la lucha por la Independencia argentina. 

Nacida en Salta el 11 de diciembre de 1787, en el seno de una familia acomodada vinculada a la administración colonial, Macacha recibió una educación poco común para las mujeres de su tiempo: aprendió a leer desde niña, estudió música y desarrolló una formación que más tarde pondría al servicio de la causa revolucionaria. 

Tras la Revolución de Mayo de 1810 se convirtió en una colaboradora indispensable de su hermano. Transformó su casa en un taller para confeccionar uniformes para los soldados patriotas y organizó redes de apoyo para las milicias gauchas que defendían el norte argentino del avance realista. Pero su aporte fue mucho más allá de la logística. También actuó como espía, transportando información secreta oculta entre sus ropas y estableciendo contactos estratégicos para sostener la resistencia patriota. Incluso embarazada, recorría a caballo largas distancias para transmitir mensajes urgentes a los combatientes. 

Su capacidad política quedó demostrada en 1816, cuando intervino en uno de los momentos más delicados de la guerra. Gracias a su mediación fue posible alcanzar el histórico Pacto de los Cerrillos entre Martín Miguel de Güemes y el general José Rondeau, acuerdo que permitió terminar con los enfrentamientos internos entre patriotas y garantizar la defensa del norte mientras en Tucumán se debatía la declaración de la Independencia. Muchos historiadores la consideran la verdadera arquitecta de aquella negociación. 

Mientras Güemes combatía en el frente, Macacha asumió responsabilidades políticas y administrativas de enorme relevancia. Fue la principal sostén del proyecto político gauchesco y una figura central del movimiento conocido como Patria Vieja, enfrentando a los sectores de la élite salteña que rechazaban el ascenso de los gauchos al poder. Por ello, muchos la consideran la primera mujer que ejerció de hecho funciones de gobierno en la provincia de Salta. 

Tras la muerte de Güemes en 1821, continuó participando activamente en la vida política provincial. Fue encarcelada junto a su madre por sus adversarios políticos y su liberación desencadenó un episodio histórico conocido como la “Revolución de las Mujeres”, una muestra más de la influencia que había alcanzado entre los sectores populares. 

Querida por los gauchos y por los sectores más humildes, que la llamaban “la madre del pobrerío”, Macacha falleció en Salta el 7 de junio de 1866, a los 79 años. Sin embargo, su legado sobrevivió al olvido. Hoy, historiadoras e investigadoras como Marta Elena de la Zerda y organizaciones dedicadas a rescatar la memoria de las heroínas hispanoamericanas impulsan una mirada más amplia sobre la Independencia, una historia en la que las mujeres no fueron simples acompañantes, sino protagonistas decisivas de la construcción de la Patria.

Valle de Lerma Hoy

Nuestro Canal en YouTube